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“Los seres humanos somos cuerpo, emoción, sentimientos, lenguaje y acción”.
Las emociones y estados de ánimos son un elemento muy importante en la creación de un clima escolar positivo, el cual permite una mejor adquisición e internalización de los aprendizajes e interacción social.
Lo que observamos en la cotidianidad de nuestras prácticas y en la educación actual que se transmite a través de la gente in situ en la educación, podemos analizar el verdadero rol que debe ejercer una educadora o educador como guía dentro de los procesos de aprendizaje de los niños y niñas, ya que si bien su rol es entregar herramientas y aplicar metodologías que inciten aprendizajes significativos, también debemos enfatizar en la idea de que eso no depende solamente el rol como educadores, sino que también de generar instancias, en donde se utilicen estos procesos mencionados, y que estas instancias estén en un clima educativo de calidad, en donde genere a los niños y niñas un ambiente de confianza que les permite desenvolverse en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Los niños y niñas se manejan, a través de sus emociones, a través de lo que perciben en su entorno, dependiendo de esa percepción es como ellos y ellas reacción a través del lenguaje y su actuar.
Por ende, es de suma importancia que exista un líder que sea capaz de manejar diversas situaciones y realizar trabajos, metas y objetivos en conjunto con la totalidad de la comunidad educativa, lo cual será apoyado a través de los estados de ánimo que cada uno presente, teniendo en cuenta que se debe tener la mayor disposición para los objetivos que se desean lograr (calidad, aprendizajes significativos), es en esta etapa donde se requiere la participación de este líder para que se logren las promesas, que se han realizado a los padres, madres y apoderados, quienes depositaron toda su confianza en la Institución Educativa que asiste su hijo/a, está cumpliendo lo prometido y asi obtendremos también su participación y colaboración en la formación de ellos.
En la institución educativa, debe existir un clima positivo, ya que también influye en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los niños y niñas.
Como futuras Educadoras, tenemos que tener cuidado en como llevar nuestro liderazgo y que nuestras emociones y estados de ánimo no influyan en nuestro quehacer pedagógico, ya que los niños y niñas se dan cuenta de ello y sin querer los podemos perjudicar.
Como futuras Educadoras, tenemos que tener cuidado en como llevar nuestro liderazgo y que nuestras emociones y estados de ánimo no influyan en nuestro quehacer pedagógico, ya que los niños y niñas se dan cuenta de ello y sin querer los podemos perjudicar.

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